El ALMACÉN en el siglo XXI

12 Dic

El concepto de almacén ha ido cambiando conforme lo ha hecho la empresa moderna. Es preciso gestionar este espacio de forma correcta si pretendemos dar el mejor servicio a nuestros clientes.

Históricamente, el almacén es un espacio de la fábrica donde las mercancías reposan. Cuando hay una reestructuración de plantilla y al personal administrativo se le plantea la opción de: “al almacén o despido”, más de uno elige la segunda opción porque trabajar en el almacén es bajar de categoría. El dicho era que: “al almacén van los que no valen para otra cosa”. Eran tiempos caracterizados por una menor tensión financiera en la empresa, la vida de los productos era más estable, menos volátil y con menor tensión en el plazo de servicio al cliente.

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Nuevos tiempos vuelven obsoleto este planteamiento:

* Es necesario mejorar el servicio a cliente en una doble vertiente: disminuyendo el plazo de respuesta y el número de “carencias” o faltas.

* Incremento de la competencia, lo que obliga a aumentar la productividad. A semejanza del costo industrial, existe un “costo logístico” de los productos: inversiones en almacenes, costo financiero del stock, manipulaciones, personal destinado al picking (preparación de pedidos), utilización de envases y embalajes adecuados, transporte a destino final… Este costo logístico es importante y puede alcanzar hasta un 30% del costo total del producto o más. Es necesario controlarlo y ajustarlo a mínimos sin perder calidad en el servicio al cliente.

* Crecimiento del nº de referencias. El número de productos que consumimos hoy en día es muy superior al que se consumía hace dos años o una década.

Además, la vida media de los productos desciende paulatinamente. Productos como el Cola Cao o la Aspirina son las excepciones que confirman la regla. Este crecimiento casi exponencial del número de referencias así como su volatilidad obliga a replantear el diseño de los almacenes. Es decir, el almacén está para almacenar pero también para servir: con rapidez y a costo contenido. Esta vida cada vez más corta de los productos obliga a continuas reclasificaciones ABC de los productos en función de las LP y reubicación de los mismos en las respectivas zonas ABC del almacén.

Los pedidos de los clientes están variando en un doble sentido. Por una parte, está el aumento del número de pedidos por cliente (se consume más). Por otra, varía su composición. Aumenta el número de líneas por pedido (o número de referencias solicitadas). Disminuyen las cantidades solicitadas por línea o referencia (el cliente no desea stock).

Almacenaje siglo XXI

Puede decirse que la logística es “la última frontera”. En tiempos pretéritos el problema era producir, pues apenas había productos. Posteriormente, lo fueron la comercialización y la financiación. Sin despreciar lo más mínimo estos aspectos, puede afirmarse que las empresas tienen un nuevo y complejo campo donde adquirir ventajas competitivas: este terreno es la logística. Y como punto clave de la misma: la gestión de sus almacenes.

Ante esta situación, el nivel de stock, su gestión y manipulación cobra una importancia fundamental. El almacén ya no es solamente un punto donde guardar los productos, sino un lugar estratégico que permita, mediante una adecuada gestión:

* Disminuir los niveles de stock , con la consecuente reducción de nivel de inmovilizado.

* Reducir los costos operativos.

* Aumentar la calidad de servicio al cliente final.

Estos elementos conforman el objetivo de un almacén moderno. Y todas las técnicas organizativas así como todos los elementos materiales (estanterías, carretillas, informática, tecnología, etc.) se orientan en este sentido.

Desde esta perspectiva, el almacén cobra una importancia fundamental para ofrecer un buen servicio al cliente (breve plazo de entrega, pedidos completos con documentación fehaciente y sin errores). También en esta línea de renovación se encuadra el papel de las nuevas tecnologías que se emplean en el almacén.

Los elementos de manipulación cada vez son más variados y sofisticados: carretillas retráctiles, trilaterales, flexi, recogepedidos a bajo nivel y en altura. Existen sistemas de almacenamiento automáticos (silos) para cajas y palets y todo tipo de estanterías.

Y como no podía ser menos, una combinación de electrónica e informática que da como resultados: radiofrecuencia, etiquetas de códigos de barras, picking to light, carretillas guiadas por láser, picking por voz, etc.

Si bien es cierto que a veces se requiere una inversión inicial, ésta queda compensada – a partir de cierto volumen y cierto nivel de flujo- por los resultados obtenidos: eliminación de papeles, nivel de errores igual a cero o casi, incremento en la productividad del personal, etc. Es decir, se cumplen los dos objetivos básicos: aumento de la calidad de servicio y disminución del costo operativo, total y unitario.

En definitiva, en la empresa moderna ha cambiado la visión del almacén. Su correcta gestión es fundamental si se quiere dar un buen servicio al cliente a costos competitivos.

Almacenaje siglo XXI

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